jueves, 5 de noviembre de 2009

LA CRISIS DEL SENTIDO DE LA EDUCACIÓN

Las condiciones socio-económicas, desde hace unas décadas, ha hecho que el grupo familiar presente un vuelco total, que exige la fuerza laboral de ambos padres, esto obliga a que nuestros niños desde muy temprana edad inicien su vida escolar, sin disfrutar del calor de hogar; permaneciendo más prácticamente en las aulas de clase que en su mismo hogar. La situación económica exige que muchos padres de familia tengan a sus hijos en las instituciones educativas como un alivio para poder desarrollar sus actividades laborales y no como el centro de aprendizaje y formación de sus hijos.
Estos jóvenes, bajo esa mentalidad de sus padres, se desenvuelven en las instituciones educativas con todo el desgano del caso y más cuando estos centros educativos no brindan ambientes de aprendizaje óptimos o al menos agradables. Por otro lado, las políticas del MEN, en cuanto a la enseñanza, propicia el facilismo, la falta de responsabilidad al cumplimiento de sus labores académicas y el detrimento de los valores éticos. Frecuentemente en bachillerato, se presenta el caso típico de estudiantes que al iniciar una evaluación de recuperación; cuando apenas el docente dice “primer ejercicio”, una voz del grupo de los jóvenes estudiantes pregunta”¿Profe y cuando es la próxima recuperación?”. MALA PREGUNTA.
Los jóvenes al entrar al claustro escolar parecen que se pusieran una máscara, todo adentro es distinto de su mundo real y debido al sistema de enseñanza de muchos docentes los hace sentir seres pasivos que no encuentran el por qué y para qué de su educación. Llegando con esta mentalidad a iniciar sus estudios superiores, en donde los docentes debemos ser innovadores, experimentadores, tal como comenta Wesch, y además ser retador de los paradigmas educativos institucionales, donde debemos antetodo crear un ambiente de aprendizaje apropiado, donde este es inclusive más importante que los mismos contenidos, comentado por Postman y Weingartner, que permita al estudiante mayor participación, escuchar y analizar las soluciones sencillas e inmediatas que ellos proponen. Por ejemplo, realizar una práctica sobre un levantamiento topográfico, no hay nada más interesante para los estudiantes de Ingeniería Civil que programar esta práctica en un barrio marginado, donde el muchacho se sienta útil y vea su aporte a la comunidad. Ejemplos de este tipo hacen desvanecer el sentido de la educación. Y así puedo citar muchos ejemplos que haga al estudiante útil a la sociedad.
Por otra parte, podemos ingeniarnos estrategias que ubiquen en lo posible el tema de la clase a la vida cotidiana; en donde puedan participar, lanzar propuestas y luego con la ayuda de la TIC podemos ir canalizando la clase con el fin de lograr el objetivo propuesto. Por otra parte, me parece que además de existir la asignatura de Informática, en la Educación Básica y Media, se debe utilizar software que ayuden a potenciar el aprendizaje en todas y cada una de las asignaturas, esto debe estar referenciado, seguramente, en el PEI institucional más no en la realidad. El docente debe estar capacitado en el manejo de las herramientas básicas indispensables para crear un ambiente propicio tecnológicamente a sus estudiantes.
Finalmente, es preocupante la postura de muchos docentes a la actualización y manejo de las tecnologías en sus clases, el cual a mi percibir es más que todo un factor cultural que debemos superar y así propiciar un excelente o a lo más un buen ambiente de aprendizaje a nuestros educandos como también aceptar las inquietudes o sugerencias de estudiantes inquietos en el manejo de las tecnologías adquiridas en el exterior del aula de clase, lo cual es gratificante e incentiva al educando que encuentra un sentir a su formación académica.

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